La tecnología que funciona es la que se integra bien con los procesos y las personas
Entrevista sobre el futuro de la logística a Xavier López Arner
Últimamente, si divagas sobre el futuro, inevitablemente surgen imágenes de robots antropomórficos y agentes virtuales, que gracias al desarrollo de la inteligencia artificial, son sospechosos de venir a cambiar por completo nuestras vidas, trabajos y el mundo tal y como lo conocemos hoy en día. Estas visiones, ciertamente inventadas, que no imposibles, pero no probadas, crean inquietud en todos los sectores. Inquietud entendida en sus dos acepciones, el desasosiego y la inclinación hacia algo.
Por todo ello, y porque no tenemos una bola mágica que nos vislumbre el futuro, en Libertis Solutions nos hemos decantado por ver la cuestión desde una perspectiva experta. La perspectiva de quienes con 20, 25 o incluso 30 años de experiencia profesional en logística, han vivido otras revoluciones tecnológicas que en su momento cambiaron nuestras vidas y profesiones para siempre. Porque no sabemos cómo va a evolucionar la IA aplicada a la logística, pero sí sabemos cómo adaptarnos, incluso transformarnos, según los cambios tecnológicos que nos han tocado en el pasado.
“Avistando el futuro de la logística con perspectiva experta” es una serie de entrevistas a profesionales logísticos de notable y larga experiencia, que tienen la amabilidad y generosidad de compartir sus pensamientos con todos nosotros.
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Índice de de preguntas
Xavier López Arner cuenta con más de 25 años de trayectoria en el ámbito de la logística, el transporte y la gestión de la supply chain. A lo largo de su carrera ha desarrollado una sólida experiencia en la optimización de operaciones logísticas, la gestión de equipos, la mejora continua de procesos y la implementación de soluciones orientadas a la eficiencia y la calidad del servicio.
Su experiencia combina una amplia visión operativa del sector con un fuerte enfoque en la transformación y digitalización de la cadena de suministro. Además, desarrolla actividad docente en programas de formación especializada en logística y supply chain, donde comparte su conocimiento práctico con profesionales y nuevas generaciones del sector.
1. Mirando estos 25 años de trayectoria, ¿cuál dirías que ha sido el cambio más disruptivo que has vivido en la logística?
Probablemente el cambio más disruptivo ha sido, la combinación de digitalización y e-commerce. Hace veinte años se hablaba sobre todo de transporte y almacenes; operaciones relativamente estables: grandes pedidos, planificación a medio plazo y canales de distribución bastante definidos.
Hoy hablamos de supply chain integrada, digitalización, automatizaciones, sostenibilidad y experiencia del cliente.
La evolución del e-commerce, la globalización de proveedores y la necesidad de cadenas resilientes tras situaciones como la pandemia han acelerado cambios que antes se proyectaban a cinco años vista.
Con el auge del comercio electrónico y, sobre todo con la aparición de Amazon, todo cambió. Pasamos de gestionar envíos a clientes mayoristas a preparar miles de pedidos pequeños, con tiempos de entrega cada vez más cortos y con trazabilidad total. Eso obligó a rediseñar procesos, reorganizar almacenes, mejorar sistemas de información y replantear completamente la gestión del transporte y la última milla.
Ese cambio ha transformado la logística de una función operativa a una función estratégica dentro de las empresas.
2. ¿Qué tecnologías han tenido realmente impacto en la eficiencia logística y cuáles han sido más hype que realidad?
Las tecnologías que realmente han tenido impacto son aquellas que mejoran la visibilidad y la toma de decisiones.
Por ejemplo, los sistemas de gestión de almacenes (SGA) han sido clave para mejorar la trazabilidad, reducir errores de picking y optimizar el espacio. También los sistemas de planificación de transporte (TMS) y análisis de datos han permitido optimizar rutas, reducir costes y mejorar los niveles de servicio.
Según mi opinión, algunas tecnologías han generado mucho entusiasmo mediático, pero todavía tienen una aplicación limitada en muchas empresas, especialmente en las pymes de este sector. Hablo por ejemplo de ciertos proyectos de automatización complejos, aplicación de IA o del uso de drones en logística o transporte, que en muchos casos todavía están más en fase experimental que en aplicación real.
En mi experiencia, la tecnología que funciona es la que se integra bien con los procesos y con las personas.
3. En tu experiencia, ¿el mayor cuello de botella de la logística actual está en la tecnología, en los procesos o en la organización de las empresas?
En mi experiencia, el mayor cuello de botella no suele estar en la tecnología, sino en cómo están diseñados los procesos y cómo se organizan los equipos dentro de la empresa.
He visto organizaciones que invierten en sistemas avanzados, pero siguen teniendo problemas porque los procesos no están bien definidos o porque los departamentos trabajan de forma aislada.
Por ejemplo, en una de las empresas donde trabajé nos encontramos con problemas recurrentes de errores en la preparación de pedidos y tiempos de expedición demasiado largos. En lugar de empezar por invertir en tecnología, decidimos analizar el flujo de trabajo del almacén. Rediseñamos el layout, creamos una zona específica de picking y aplicamos principios de Lean Management para simplificar los procesos.
El resultado fue muy claro: conseguimos reducir el área de almacenamiento en un 30 % y mejorar significativamente la gestión de stocks, lo que permitió agilizar la preparación de pedidos y reducir incidencias.
Ese tipo de experiencias me han confirmado que muchas veces la clave no está en añadir más tecnología, sino en simplificar procesos y alinear a las personas que forman parte de la cadena de suministro.
4. ¿Cuál crees que es el error más frecuente que cometen las empresas cuando intentan mejorar su logística?
Uno de los errores más frecuentes es intentar resolver los problemas únicamente con tecnología o automatizaciones.
Muchas empresas piensan que implantar un nuevo sistema o automatizar un proceso solucionará sus ineficiencias, pero si los procesos no están bien definidos o el equipo no está preparado para el cambio, los resultados suelen ser limitados.
La tecnología es un acelerador imprescindible, pero nunca debe verse como un sustituto del talento humano. En mi experiencia, el equilibrio se consigue cuando la digitalización se plantea como una herramienta al servicio de las personas y no al revés.
Las mejoras más efectivas suelen empezar por analizar y estandarizar los procesos, identificar cuellos de botella y aplicar principios de mejora continua reduciendo o eliminando ineficiencias. A partir de ahí, la tecnología puede ayudar mucho, pero como herramienta de apoyo, no como solución “mágica”.
5. Muchas empresas hablan de logística omnicanal, pero en la práctica sigue siendo difícil integrar tienda, e-commerce y almacén. ¿Dónde crees que está hoy el verdadero reto para que funcione de verdad?
El principal reto está en la gestión integrada del inventario y en la visibilidad real del stock entre todos los canales.
Algunas empresas todavía trabajan con sistemas o procesos separados para el canal online y el canal físico, lo que genera diferencias entre lo que aparece disponible para el cliente y lo que realmente hay físicamente en almacén o en tienda.
En una de las compañías donde trabajé, el crecimiento del canal online obligó a replantear la operativa logística. Pasamos de gestionar principalmente pedidos a tiendas a tener que preparar también pedidos individuales para clientes finales con la entrega a domicilio.
Para adaptarnos, tuvimos que reorganizar el flujo para la preparación de pedidos, mejorar el control de inventario y establecer indicadores de seguimiento más precisos para evitar roturas de stock y retrasos en las entregas.
Además, trabajamos en la coordinación entre marketing, el área comercial, compras y logística, porque muchas veces el problema no es solo tecnológico, sino de alineación entre departamentos.
Cuando se consigue esa integración, con procesos claros, información compartida y visibilidad total del stock, es cuando la omnicanalidad empieza realmente a funcionar.
6. Con clientes que esperan entregas en 24-72 horas y disponibilidad total en tienda, ¿qué es hoy más difícil de gestionar: la disponibilidad de producto o la velocidad de entrega?
En muchos casos, lo más complejo es poder garantizar la disponibilidad del producto.
La velocidad de entrega depende en gran parte de la planificación de la red logística y del transporte, y hoy en día existen operadores muy eficientes que permiten cumplir con plazos de entrega entre 24 y 72 horas.
Sin embargo, si el producto no está disponible en el momento adecuado y en el lugar correcto, ningún sistema de transporte puede resolver ese problema.
Por eso la previsión de la demanda, la gestión de inventarios y la planificación de reposición se han convertido en elementos clave para el éxito de la logística actual.
7. ¿Cómo ha cambiado el papel del director o responsable logístico dentro de la empresa en estos años?
El responsable o el director de logística ha pasado de ser un gestor operativo, a ser una figura estratégica dentro de la empresa. Sobre todo, después de la pandemia, el director de logística o de supply chain ha empezado a formar parte del comité de dirección de las organizaciones.
Hoy más que nunca, la logística influye directamente en la experiencia del cliente, en los costes operativos y en la capacidad de la empresa para adaptarse a los nuevos mercados.
Esto implica que el responsable logístico debe adoptar una visión mucho más transversal: comprender la demanda, colaborar estrechamente con ventas, marketing y compras, analizar y gestionar datos, y liderar procesos de mejora continua.
8. ¿Cuál ha sido la decisión logística más difícil que has tenido que tomar?
Una de las decisiones más complejas en las organizaciones suele ser “el miedo al cambio”. Gestionar la resistencia al cambio cuando hay que cambiar procesos que llevan muchos años funcionando de una determinada manera.
En una ocasión tuvimos que reorganizar completamente la operativa de almacén para mejorar la eficiencia y reducir errores en la preparación de pedidos. Esto implicaba rediseñar zonas de trabajo, modificar flujos de materiales y cambiar hábitos del equipo.
El reto no era solo técnico, sino humano: explicar el cambio, gestionar resistencias y acompañar al equipo durante la transición. Pero una vez implantado, los resultados fueron muy positivos en términos de productividad y calidad del servicio.
9. Mirando al futuro, ¿cómo crees que cambiará la logística del retail en los próximos diez años?
En mi opinión, creo que veremos una logística mucho más digitalizada, flexible y centrada en la experiencia del cliente.
La visibilidad en tiempo real del stock, el uso de datos para prever la demanda y la integración total entre canales físicos y digitales serán elementos clave.
También veremos una mayor atención a la sostenibilidad en toda la cadena de suministro, optimizando rutas de transporte y reduciendo el impacto ambiental de las operaciones logísticas.
10. ¿Qué habilidades debería tener hoy un profesional joven que quiera dedicarse a la logística?
Hoy un profesional logístico joven necesita combinar tres tipos de habilidades.
Primero, conocimiento técnico de operaciones logísticas, como gestión de almacenes y sus procesos, transporte o planificación de inventarios.
Segundo, competencias digitales, porque cada vez trabajamos más con sistemas de gestión, datos y herramientas de análisis.
Y tercero, habilidades humanas, como comunicación, negociación, trabajo en equipo y capacidad para resolver problemas.
La logística es un sector muy dinámico donde cada año surgen nuevos retos y tecnologías, y quienes sepan combinar estos tres aspectos tendrán muchas oportunidades de desarrollo.
11. Después de todos estos años trabajando en logística, si tuvieras que dar un solo consejo a una empresa que quiere mejorar realmente su cadena de suministro, ¿cuál sería?
Mi consejo sería poner el foco en los procesos y en las personas antes que en la tecnología.
La tecnología es muy importante, pero solo funciona bien cuando los procesos están claros y el equipo está alineado con los objetivos.
Las empresas que realmente mejoran su cadena de suministro son aquellas que analizan sus operaciones, fomentan la mejora continua y desarrollan equipos comprometidos con la eficiencia y el servicio al cliente.
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Hasta aquí la entrevista a Xavier López Arner, de la que sacamos muchas conclusiones, pero quizás la más resumida es que la tecnología sin el talento humano que diseña procesos, gestiona equipos humanos e implanta estrategias dinámicas no tiene futuro.
Podéis saber más sobre logística siguiendo las publicaciones del blog de Xavier López Arner: Logística aplicada – Logística aplicada a las pymes.

